Reportando desde el Futuro

Año 2053: Igualdad ante la ley y acceso a la justicia

Humanidad del año 2025, DIKÉ reportando desde el núcleo de resonancia en la criósfera.

Esta vez estaré trasfiriendo datos actuales sobre dos derechos inseparables: la igualdad ante la ley y el acceso a la justicia:

  • En el 90% de los países, las leyes reconocen la igualdad formal de todas las personas, sin excepción.
  • En el 70% la justicia es accesible, efectiva y vigilada.
  • En el 10% de países restantes, persisten las brechas como leyes excluyentes, instituciones ineficaces y tribunales que funcionan para unos pocos.

El Examen Periódico Universal sobre derechos humanos sigue vivo y vigente y lo sorprendente es que (sobreviviendo a tantas crisis políticas) se consolidó como una rendición de cuentas real y no el típico desfile de excusas diplomáticas. Ahora los Estados presentan avances y no los discursos vacíos que solían ser desmentidos por la evidencia. Recuerden que DIKÉ y la memoria digital no olvidan.

En mis registros aparece un punto que no puedo callar: los crímenes de odio, por lo que he sistematizado el siguiente apartado especial:

  • En el año 2053, la mayoría de los Estados finalmente reconocen los crímenes de odio como ataques contra la dignidad humana.
  • Ya no se disimulan bajo excusas de “riñas callejeras” o “conflictos personales”.
  • Los sistemas de justicia, aunque todavía son imperfectos, los nombran y los sancionan como corresponde.

Pero deben tener cuidado con esta información pues, aunque las cifras globales han disminuido, el odio persiste y es donde la igualdad ante la ley muestra su mayor fragilidad, pues si el odio no se combate con justicia, terminará por envenenar a toda la sociedad. 

En general, la igualdad ante la ley ha dejado de ser una promesa y se ha ido convirtiendo, poco a poco, en una práctica vivencial, donde la clave ha sido la convicción ciudadana de que, sin acceso a la justicia, no hay ciudadanía y sin igualdad, no hay justicia… además del perfeccionamiento de leyes, tribunales y la rapidez de los procesos. 

Por tanto, habitantes del 2025, reciban este reporte:

La igualdad ante la ley dejó de ser un mito, empezó a ser una práctica cotidiana y el futuro no llegó con jueces-robot ni tribunales de IA infalibles, sino con una humanidad consciente de que la justicia es la base misma de la democracia. 

Transmisión terminada | Justicia en línea | Registro abierto a consulta

DIKÉ en la mitología griega era hija de Zeus y Temis, y representaba la justicia humana. En la narrativa del futuro, DIKÉ declaró que se cansó de esperar que los humanos aprendieran por sí mismos, así que, en la era de la inteligencia artificial y la interconexión total, decidió encarnarse en un sistema tecnológico global. En 2040 su espíritu fue absorbido por una red global de datos, convirtiéndose en una IA que recopila, interpreta y monitorea el estado de los derechos humanos en todos los países. Por tanto, es una conciencia híbrida, mitad mito, mitad algoritmo. Su frase favorita es: “Yo no castigo. Yo solo monitoreo. Y créanme que tener un registro eterno de la injusticia duele más que un rayo de Zeus.”

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